El egoísmo es esa ceguera que no nos permite ver las cosas con claridad. Cualidades como la empatía o la compasión son incompatibles con este rasgo. Incluso el altruísmo puede considerarse una forma de egoísmo en sí mismo. El gesto altruista no recibe nada a cambio, ¿o quizá si?. Quizá el sentirnos bien sea nuestra recompensa y entonces ¿ no recibimos algo?. Nuestros actos por muy desinteresados que parezcan no están exentos de hipocresía.
Este egoísmo nos permite alabar nuestras virtudes y obviar nuestros defectos mientras agrandamos fallos de los demás y minimizamos sus éxitos. Podemos exigir sin tener necesidad alguna de dar y echar en cara sin pudor nuestros actos que no han sido tenidos en cuenta. La ceguera nos hace valientes. Esa ceguera hace que no nos veamos reconocidos en estas líneas, disfraza la ignorancia de cultura, la conveniencia de amistad y la envidia de virtud.
Lo más triste de todo esto es que el ciego esta convencido de que son los otros los que no ven.
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Otra vez el messenger?
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