Después de más de un mes sin escribir nada hoy por fin he conseguido sobreponerme a la vagancia crónica que se deriva de las pasadas fiestas. Mucho alcohol, muchos reencuentros y algunas historias pero sobre todo mucho alcohol, y claro desprenderse de la inercia de todo eso no es fácil.
Aparcadas quedaron mis obligaciones e incluso mis aficiones pero la rutina llama a mi puerta y es bastante cansina.
sábado, 16 de enero de 2010
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