lunes, 1 de marzo de 2010

SOMOS LEVEDAD

El hombre es vanidoso por naturaleza y crea teorías sobre su devenir para sentirse importante. Todos tenemos escrito nuestro destino o es Dios el que controla las cosas buenas o malas que nos suceden, vanos reflejos de nuestros delirios de grandeza. Necesitamos sentirnos importantes y nuestro ego, exacerbado por nosotros mismos, es incapaz de digerir que la casualidad y el azar rigen nuestras vidas. No es un control total el que sustentan pero si son un factor importante en esa ecuación que llamamos vida.

Nuestro egocentrismo se ve satisfecho por el creacionismo en el que un ser supremo y todopoderoso nos creo a su imagen y semejanza y si esto es así podemos considerarnos dioses. Es bastante más fácil aceptar ser un dios que considerar la idea de que fue el azar el que se conjuró para que unas cuantas células se unieran y formaran el primer ser pluricelular.

Quizá conocimos a nuestra pareja porque ese día decidimos salir a comer fuera o nos libramos de un accidente de tráfico porque esa mañana no sonó el despertador. Aunque nos haga sentir insignificantes somos fruto de la casualidad, ese es el punto de partida. Visto así podría compararse la vida como un juego de cartas, el azar nos proporciona una mano y nosotros la jugamos lo mejor que sabemos.

Este elemento que no depende de nosotros puede ser desalentador y liberador al mismo tiempo desprendámonos de esa vanidad inherente al hombre y aceptemos que no somos dioses quizá así muchas de nuestras frustraciones desaparezcan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario