Os contaré esta historia tal y como la recuerdo, aunque pudo no haber sucedido así, mi memoria es débil a causa de determiandos elixires espirituales.
Cuentan que existió en un lugar olvidado un hombre que aunque no era demasiado normal no podría considerarse un monstruo. A pesar de sus raras costumbres, su estraña apariencia y su peculiar forma de caminar estaba claro que el Dr Agu no pudía confundirse con otra cosa que no fuera un humano, no demasiado convencional pero al fin y al cabo un humano.
Cuentan también que ocurrió en una fría noche sin luna en la antigüa estación de ferrocarril donde el Dr Agu descubrió la existencia de un gélido brebaje, que le ofrecieron unos extraños jóvenes que parecían como víctimas de un hechizo. Se tambaleaban, hablaban una extraña lengua que nuestro protagonista no supo diferenciar por lo que pensó que serían extranjeros y además presentaban un intrigante estado de euforia. En vista de estos síntomas el Dr Agu optó por probar aquel extraño brebaje de color pardo así que sin mediar palabra lo cogió y se lo bebió de un trago. Era un sensación curiosa, al principio estaba frío con un ligero toque dulzón pero a medida que avanzaba por su garganta se hacía más cálido hasta el punto de llegar a quemarle.
Parecía que todo iba bien y ya empezaba a notar lo primeros efectos de esa mágica bebida cuando derrepente sintió que el estomágo le ardía, sus intestinos se agitaban violentamente y su piel se tornaba de un color pálido un tono amarillo verdoso. No podía evitarlo pero de su boca salía un extraño fluido, viscoso y maloliente. En ese mismo instante el Dr Agu pasó a convertirse en otro ser de manera que decició adoptar el nombre de Mr Froggy.
Cuentan que aún hoy. algunas noches todavía puede verse a Mr Froggy merodeando por la vieja estación . Aunque también es posible que solo sea una vieja leyenda que se le cuenta a los niños para que no se acerquen a ese lugar prohibido.
lunes, 20 de abril de 2009
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