Escribes y sueltas toda la mierda que llevas dentro y no te paras a pensar en quien puede leerla. Aunque parezca una cosa obvia ahí me di cuenta de que cualquiera puede tener acceso a lo que escribo, ya sea conocido o desconocido. He aprendido que saber algo y ser consciente de ese algo son cosas distintas.
¿Melancólico?, posiblemente. Quizá le haya cogido el gusto a serlo, quizá soy demasiado crítico o quizá no lo suficiente pero en un mundo donde es más importarte el divorcio de Belén Esteban que la crisis mundial es tremendamente difícil ser melancólico.

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