Sus caras dejan de ser importantes, podrías mirarles a los ojos y no reconocerles pero serías capaz de distinguir su voz entre un millón. En algunos casos su cara se desvanece y su rostro se pierde en la distancia y el tiempo pero su voz permanece.
Sabes que están lejos y sabes también que no puedes tocarlas pero no puedes evitar desearlo, tenerlas cerca, ver como se materializan y poder devolverle todo lo que te han dado.
Ojala esas voces sigan siempre conmigo, mis distantes compañeras, lo más parecido a un amigo. Gracias todos.

Siempre seremos más que una voz...
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