Antes de salir dudas y miedo, pero curiosamente en el momento justo llega un mensaje que me da fuerzas, ella tiene puntería para esas cosas. El tren se acercaba a su destino y dentro se respiraba un ambiente extraño curiosamente olía a rutina y aburrimiento.
Madrid me recibió como te reciben las grandes ciudades, con indiferencia. Me dijo: "Cuando llegues a Atocha no mires a tu alrededor, es deprimente. No quiero que te fallen las fuerzas." Yo obediente, siempre mirando hacia el frente y salí de allí en cuanto pude. Los días pasaron veloces entre excusas, disculpas, malos modos y prepotencia por las mañanas, y cervezas y risas por las tardes.
Mi futuro no esta claro pero voy a luchar por el, quizá ese no sea mi sitio pero lo acabaré encontrando. Se lo debo, se lo debo a él, se lo debo a ellas y también a ellos y por supuesto a mi mismo y antes o después cumpliré mi promesa. He dado el primer paso ya solo es cuestión de tiempo.
sábado, 5 de diciembre de 2009
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