Superada ya la frialdad necesaria de los datos objetivos del post anterior, si se me permite, intentaré centrarme en algo menos tangible pero que en realidad es lo que fui a buscar. Salí buscando mi particular Nunca Jamás, mi rinconcito privado donde el tiempo se detiene y donde el resto de las cosas terrenales no existen. Algunas señales me marcaron el camino en distintos momentos en las formas más dispares ya fuera el propio Peter Pan, que decidió venir a recibirme a Atocha o la indicación hacia Nunca Jamás en el lugar menos esperado posible.
Pues bien, encontré mi lugar, encontré lo que buscaba y lo paladeé cada segundo intenté agarrarlo fuerte y estirarlo lo posible para que no se acabará pero no se puede vivir siempre allí y eso lo convierte en especial.
Fui porque lo necesitaba, porque algunos trozos de mi vida, de mi adolescencia, de lo que soy ahora; llevaban allí muchos meses antes de mi llegada. Lo necesitaba y me sentí feliz, feliz por verme completo otra vez, por hacer cosas que nunca había hecho, por ver cosas que nunca había visto y por conocer gente que nunca habría conocido.
Fui allí porque ellos estaban allí y es lo único importante. Tuve mi Nunca Jamás y ahora más que nunca tengo claro que no es un lugar, es mucho más, un sentimiento.
martes, 10 de noviembre de 2009
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Pues en breve habrán cambios, y lo sabes. Más para después de navidad!
ResponderEliminarI KNOW THIS
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