El verso inacabado hace eterno a un poeta.
Pensamientos de profeta y delirios de tirano.
Cuanto poder en sus manos, cuanto dolor en su rostro.
Enemigo de sus monstruos y presa de sus fantasmas
vive encerrado en su alma y escapa con su escritura.
Es de tinta su criatura, su obsesión un verso abierto
fruto de miles de intentos reflejando su fracaso.
Y repaso tras repaso continua ese verso en blanco.
Espera la eternidad una verdad inacabada
un algo que llegará, aquello que se aproxime.
Algo que el círculo cierre, algo que el verso termine.
lunes, 3 de agosto de 2009
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