La vida sigue su curso y es completamente inevitable que aquellas personas que un día se cruzaron en tu camino y caminaron contigo durante un tiempo tengan que desviarse para seguir su propio sendero. Soy de la opinión de que las distintas etapas de la vida no solo vienen marcadas por los acontecimientos que se dan en ellas sino también por las personas que están presentes en dichas etapas. Y al igual que un giro de los acontecimientos puede provocar un cambio de etapa también es indicio de cambio que esas personas se vayan o que otras nuevas ocupen su lugar.
Pues bien, tengo que decir que me encuentro inmerso en esa etapa de cambio. Es cierto que desde un tiempo a esta parte han cambiado muchas cosas en mi forma de vida, muchos acontecimientos han marcado estos últimos meses a los que poco a poco vas acostumbrándote y te das cuenta que son parte de ese camino que toda persona debe recorrer. Si algo ha marcado esta etapa son las múltiples despedidas de esos compañeros de viaje que compartían mi camino y que ahora viajan por su cuenta.
Este verano cuando la universidad acabo fue el primer cambio y con ella todas aquellas personas que me apoyaron esos años y que ahora volvían a sus lugares de origen para enfrentarse con la vida. El primer día que empiezas sabes que tarde o temprano va acabarse, sabes que ese momento está cada vez más cerca pero no te lo planteas, es más, no eres consciente de ello hasta varios días después de que todo termine.
Casi sin tiempo para asimilar que una etapa había terminado empezó otra bastante dura. Suponía un reto a todos lo niveles y me sentía bien por ello. Tenía que enfrentarme a situaciones que nunca había vivido, con gente que nunca había visto y que hablaba de temas que nunca había tratado. Y cuando pensaba que ya estaba todo estable, otro cambio. Ya no había nada que hacer y me sentía mal, frustrado, unos momentos irritado otros completamente pasivo. Era como si fuera un mero espectador del girar del mundo, como si las vidas de los demás siguieran mientras yo me sentaba a observar como ellos las vivían y actuaba en consecuencia, a veces llorando, otras riendo como si viviera a través de ellas. Y como no, otra despedida. Otra persona importante se fue y con él un gran apoyo, un nuevo cambio.
No hace ni dos días de la última despedida, quizá no de las personas más importantes pero si la que me ha hecho comprender que esta etapa que me ataba a mi vida anterior se ha acabado. Esta persona era el último nexo que me unía a esa etapa la cual hace un par de días quedó cerrada dejando ante mi lo incierto de mi futuro. Mentiría si dijera que no tengo miedo. Miedo a no saber que pasará, quién aparecerá para acompañarme o si aparecerá alguien. Si algo sé es que habrá mas despedidas y alguna influencia tendrán eso es inevitable, solo espero estar preparado para los cambios que se deriven de ellas.
lunes, 23 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario